domingo, octubre 23, 2016

Dos taperías en Cáceres




Si algo me ha llamado la atención las veces que he estado en Cáceres en los últimos años es la proliferación de taperías en la ciudad, tanto que es difícil pasear 100 metros por toda la zona centro sin encontrarte co nalguna. Tampoco es extraño el éxito ya que puedes comer o cenar por un importe final más ajustado que en un restaurante tradicional, aunque habría que escarbar un poco y ver si el precio de lo comido resulta más barato en realidad que en un restaurante más tradicional.

El caso es que está claro que la fórmula ha calado porque por lo menos un sábado, tanto para comer como para cenar no es fácil conseguir mesa a no ser que llegues muy pronto.

La tapería escogida para la comida fue Perhaps, recomendada por un conocido de las redes sociales con acierto. La carta, como en casi todos estos locales, muy resultona y apetecible al primer vistazo. El propio camarero nos dijo que con tres raciones para dos íbamos más que de sobra. En nuestro caso así fue, los años…, pero para comensales más jóvenes o con más costumbre de comer fuerte, creo que deberían añadir alguna más.

Local aprovechado al máximo, incluso con alguna apretura a la hora de pasar entre las mesas. Muy buen pan, 0,60€, y estupendas las aceitunas que pusieron de aperitivo.



Lo primero que nos trajeron fueron unas croquetas de morcilla ibérica. 4,50€. Excelentes. De las mejores que recuerdo en bastante tiempo en todos los sentidos. Para comer de plato único sin duda.




Seguimos con un café con churros: churrasco de pollo con un ligero empanado y salsa Perhaps (soja, tomate y piquillos). 6,50€.  Alguien podría decir que no eran más que unos nuggets pero estos estaban bastante más logrados que cualquier nugget que haya probado. Además la salsa estaba muy buena al igual que las patatas. Es de esos platos muy sencillos pero que estarías comiendo trozos de pollo untados en la salsa constantemente. Muy rico.


 Acabamos con la pluma ibérica con escamas de boniato, patatas a lo pobre y sopa de Torta del Casar. 8,50€. Muy bien la pluma, sin carbonizar, con el toque un poco dulce del boniato y muy sabrosas las patatas impregnadas de la sopa de Torta del Casar, servida aparte.
Sencillo pero muy resultón.


Para beber tomamos sendas copas de Balancines, 2,30€ y Payva, 2,30€, bastante mejor el primero, servidas en unas bonitas copas en plan “vintage” pero totalmente inadecuadas para degustar un vino. Detalle a revisar urgentemente. Por botellas tenían unos pocos vinos y creo que casi es una decisión acertada desde el punto de vista del hostelero porque menos nosotros, todo el mundo comía con agua o cerveza.

La verdad es que salimos contentos. Cocina sencilla pero muy resultona, con raciones más grandes de lo esperado y buen resultado final. No es extraño el éxito sabiendo a qué tipo de restaurante vas y más si sales con la barriga llena y no te queda la cartera vacía.



 Esa noche teníamos intención de ir a La Cacharrería que también nos había recomendado por el mismo conocido, pero a pesar de ir temprano para la costumbre española, nos dijeron que no solo estaba lleno el local sino que tenían ¡¡¡11!!! peticiones de mesas antes que la nuestra…  Lógicamente no esperamos y acabamos en la tapería Alboroque, en una esquina de la Plaza Mayor.  Además nos salvó la campana porque en el minúsculo local solo les quedaba una mesa alta que fue en la que nos quedamos.





 La carta, en el estilo de las demás pero tal vez algo menos apetecible, aunque esto es aún más subjetivo si cabe. 







 Las cervezas y aperitivos de antes nos habían rebajado el no muy alto apetito por lo que solo pedimos tres tapas. La primera fue un carpaccio de presa ibérica con Parmesano y aceite de trufa negra. 4,60€. Tal vez hubiera sido mejor llamarlo Parmesano con picos y carpaccio porque claramente se pasaron con el queso, de calidad manifiestamente mejorable y encima con el añadido del aceite de ¿trufa? de vete tú a saber dónde, prescindible totalmente.  Por lo menos escarbando un poco se podía comer la presa que estaba bien. Plato a revisar.



Seguimos con unas torrijas al vino con patatera, miel y jamón. 4,60€.  A pesar de que el jamón solo era pasable, el conjunto no estaba mal y se comía con cierto agrado.




Acabamos con un pastel de manitas de cerdo crujientes con foie. 7,40€. Tal vez se les fue un poco la mano tanto con el punto de las manitas como con el del foie, pero el conjunto resultó sabroso.



Para beber tomamos sendas copas de un tinto extremeño que no recuerdo cual era, 2,50€, y aquí directamente no tienen carta de vinos. Solo por copas. Desconozco si es lo habitual en estas taperías pero nos llamó la atención.

Evidentemente tendríamos que haber comido igual o muy parecido para comparar, pero de tener que repetir lo haríamos en  Perhaps.

En la línea de bajo coste no es de extrañar que ninguna de ambas taperías tengan página web. Simplemente una de Facebook con poca información.

Supongo que este tipo de locales, taperías, gastrobares, etc,  han llegado para quedarse y más en los tiempos actuales. La verdad es que hay que reconocer que te pueden arreglar una comida o cena informal sin gastarte demasiado, por lo que si se sabe a lo que se va y a dónde se va son una opción  válida y alternativa a restaurantes de más fuste.


Perhaps

Plaza Marrón, 7, 10002 Cáceres
927 28 95 47

Alboroque

Plaza del Duque, 10, 10003 Cáceres
927 04 44 85


domingo, octubre 16, 2016

Atunante (Novo Sancti Petri, Cádiz)




El restaurante Atunante se presenta en su web como “el primer restaurante especializado en atún rojo de almadraba” algo que nos dejó bastante sorprendidos porque ya hace unos cuantos años que nosotros mismos estuvimos en algún restaurante en la misma provincia de Cádiz como el conocidísimo El Campero que basaba su carta en el atún.



   Se encuentra situado en el hotel Barceló Sancti Petri y si se quiere conocer más de su filosofía e historia nada mejor que consultar su web que es un ejemplo de utilidad e información de la que ya podrían copiar muchos restaurantes.

Dispone de una amplia carta tal vez demasiado, y tienen el buen detalle de que muchos de los platos se pueden pedir por medias raciones que fue lo que nosotros hicimos.




Vuelvo a pedir disculpas por la calidad de las fotos que fueron hechas sin flash. Además un toque de atención para la dirección del restaurante por la escasísima luz que hay en el comedor. Tan escasa que solo mi mujer pudo leer la carta porque en su lado le llegaba la luz de uno de los pocos focos que había. A corregir urgentemente.

Aparte del habitual aceite de oliva virgen extra nos pusieron un aperitivo del que tengo la foto pero no recuerdo lo que era. “Valiente cronista estás hecho” pensará el lector y con razón, pero pasó desapercibido y no consigo acordarme de qué era ni viendo la foto…

Como entrantes pedimos un tartar de atún toro y lomo crudo. 18,95€. Ni fu, ni fa. No diría que insípido pero se le acercaba. He comido tartar de atún en gastrobares con muchas menos pretensiones y mejor resultado. Además la presentación en el enorme plato hacía que pareciese muy desangelado. Flojo.



 
El otro entrante fue un taco de atún crujiente con frutos secos. Media, 13,50€. Pintaba bien y estuvo mejor que el tartar pero sin que fuera nada para el recuerdo.



 

Para los principales seguimos con el atún. Bien el solomillo de atún a la plancha, 13,50€ media. Bien de punto y sabor.



 
El otro consistió en tarantelo con naranja, coco y cardamomo. 12,95€. El mejor plato de la noche. Muy rico el tarantelo, bien realzado por los acompañantes. La foto se debió de perder en el viaje...

Hubiera sido interesante probar los diferentes postres con atún también de ingrediente pero ya era demasiado.

 
Original y notable carta de vinos con referencias generalmente poco vistas y menos en restaurantes de estas características. Además con una pequeña explicación del vino y consejos de maridaje. Muy bien.

Tomamos un Mahara 2014. Tintilla de Rota de Cádiz. 32€.Muy bueno.

El personal de servicio muy correcto.



Como dije al principio, magnífica web

La cena tuvo altibajos, claramente superiores los principales a los entrantes. Nos hizo añorar a El Campero y otros restaurantes que trabajan con el atún. De todos formas, si se está cerca, como fue nuestro caso, merece una oportunidad y tal vez eligiendo otros platos la experiencia sea muy distinta.


Atunante

Hotel Barceló Sancti Petri Spa Resort
Urbanización Loma de Sancti Petri, 11130  Chiclana de la Frontera (Cádiz)
956 242 790   www.atunante.com

viernes, octubre 14, 2016

Cumplimos 10 años

 


Solo un pequeño post para recordar que hoy se cumplen 10 años desde que este humilde blog inició su andadura.  El mérito no es mío, sino del Diletante original, Francisco, que fue el organizador de todo esto.

No puedo dejar de recordar también a mi amigo Jorge Díez que nos deleitó con su magnífica prosa durante el tiempo que nos acompañó hasta que impulsó su propio proyecto.

En una época en la que, los que antaño nos parecieron novedosos blogs, estos están de capa caída y a pesar de que mi ritmo de publicación ha decaído enormemente con respecto al pasado, aunque sea a cuentagotas, aquí seguiremos de vez en cuando contando lo que merezca la pena contar para quien pueda estar interesado.

A por otros 10 años.

viernes, octubre 07, 2016

Cataria (Novo Sancti Petri, Cádiz)



Cataria es un restaurante del  hotel Iberostar Andalucía Playa situado en la gaditana playa de la Barrosa y concretamente en la Urbanización Novo Sancti Petri. Es la extensión del famoso restaurante guipuzcuano Elkano con el que comparten filosofía pero aplicada al producto local del que se abasten por toda la provincia.

 
Los cocineros Carlos Hernández y Eduardo Pérez son los encargados de transformar ese producto
hasta la mesa con su dominio de la parrilla.




Se puede cenar tanto en la terraza como en un comedor interior muy acogedor pero al estar en un hotel vacacional tiene un inconveniente que puede ser bastante molesto. Al lado del restaurante se encuentra una zona donde actúan músicos que amenizan la sobremesa a la clientela mayoritariamente extranjera, que a las 9 de la noche ya acabaron hace tiempo de cenar. Si toca una noche con un cantante aún puede pasar, pero si la actuación es de un cuadro flamenco y no eres muy aficionado al género, los taconeos y las voces pueden llegar a alcanzar el grado de tortura y desvirtuar ligeramente la experiencia gastronómica.

 Pido disculpas, como tantas veces, por la baja calidad de las fotos ya que fueron hechas sin flash.
 
Con un fino  en rama Arroyuelo de bodegas Collantes, 3,50€, ojeamos la carta mientras nos ponían un aceite de oliva virgen extra de la almazara de Sancha Pérez de Conil con un magnífico pan de La Artesa de Arcos, 2,50€, de lejos el mejor que tomamos en todas las vacaciones.


 
Como apertivo nos sirvieron caballa con ajoblanco. Muy fresca y sabrosa para comenzar pero las tres noches repitieron lo mismo por lo que se pediría un poco de imaginación para variar.





De la parte de entrantes solo probamos dos. Las croquetas de jamón, 8€ media, había leído que estaban entre las mejores de Cádiz pero no nos parecieron para tanto. Correctas simplemente.




Nos gustó bastante más la corvina marinada con toques cítricos y brotes tiernos de los esteros, 16€ media, con un aire a ceviche, y con un sabor intenso pero fresco.




De plato principal probamos tres pescados diferentes que se ofertan entre la compra del día y a precio por kilo. Los tres nos gustaron pero tal vez el que menos fue la urta,  30,88 € (65€/kg). No es que estuviera mal en absoluto pero el sabor fue menos intenso que los otros dos probados.


Magnífico resultó el pargo. 42€ (60€/kg). Como reconocido diletante en esto del comer yo creía que el pargo y la urta eran el mismo pez pero parece ser que no, o tal vez se llame pargo en diferentes sitios a peces distintos. El caso es que era un bicho de considerable tamaño y excepcional sabor. El tratamiento de la parrilla perfecto, resaltando las virtudes del pescado.

 
 
Pero la sorpresa total fue el borriquete. 24€ (45€/kg). Casi al nivel del pargo en sabor y persistencia pero a un precio considerablemente más barato.



 
Lo único que tal vez desentona un poco es que los pescados vienen sin guarnición alguna. Ofrecen varias aparte y nosotros solo probamos las  patatas al horno con velouté de pollo, 10€, muy ricas, sí, pero generosamente cobradas...




 
Solo una cena pedimos postres y en mi opinión están un escalón, o más, por debajo de los pescados. La torrija tostada a la sartén con helado de vainilla de Madagascar, 11€, no estuvo mal. Mejor la torrija que el helado, pero a un precio alto para lo ofrecido.




Peor resultó el bizcochito jugoso de chocolate 70% y avellana con helado de caramelo, 11€. El bizcocho tenía poco de jugoso, más bien amazacotado y además sin mucho sabor. Tampoco el helado quedaba para el recuerdo.

 


 
Para beber tomamos Alba Sobretabla 2014, 20€, fantástico y diferente blanco gaditano, y Barco del Corneta 2014, 28€, prescindible blanco Castellano-Leonés, que sigue sin convencerme a pesar de su fama. La carta de vinos excesivamente corta para un restaurante de estas características, además con el casi “delito” de que un restaurante gaditano no tenga ni un solo vino del Marco de Jerez entre los dulces por copas ofertados. Muy mal.


 
No tiene web. Solo una corta referencia en la página del hotel. En pleno 2016 no es de recibo.

Sin duda Cataria es un restaurante que si se está por la zona merece la pena conocer. Los precios evidentemente son más altos que en otros restaurantes de pescado de la zona pero en nuestra experiencia por la zona también lo merecen en comparación. Eso sí, a no ser que se sea muy aficionado al flamenco tal vez mereciera la pena preguntar con antelación si hay actuación esa noche para  ir otro día…

Cataria

Iberostar Andalucía Playa. C/  Chiclana Urbanización Novo Sancti Petri (Chiclana, Cádiz)
664150752

viernes, julio 22, 2016

A Tafona Casa de Xantar (Santiago, La Coruña)




A Tafona Casa de Xantar es un restaurante situado en el hotel homónimo situado justo enfrente del afamado mercado de abastos de Santiago. Mejor situación imposible para abastecerse. Ofician en cocina Lucía Freitas y Nacho Tierno y por la información que tengo tienen un menú del día con una relación calidad/precio imbatible.




Una vez sentados a la mesa en un comedor de piedra lo más agradable pedimos un vermut gallego Petroni, 4,50€, cuyo precio fue lo único que no nos convenció de toda la cena, ya que nos pareció algo excesivo conociendo el precio de la botella en tienda  que evidentemente sale más barato en restauración. Además  la cantidad servida tiraba a escasa.

De noche tienen dos menús degustación pero todos los platos de ambos se pueden pedir sueltos cosa que hicimos.

Los panes, 2€, nos parecieron extraordinarios, tanto el comprado en una panadería del mercado hecho al parecer con agua de mar como los cuatro  diferentes hechos en la casa. Fueron acompañados de un aceite de oliva virgen extra orensano. Como para pasar la cena a base de esos panes untados en el aceite. Además sin racanear como hacen en tantos otros restaurantes.



Como apertivo de la casa nos trajeron una fresca crema de melón con berberechos.






Entre el calor de la noche santiaguesa y que ya tenemos una edad para no hacer excesos en las cenas, solo pedimos un entrante que fue el steak tartare de vaca vieja y sorbete de piquillos. 17€. Fantástico. Uno de los mejores que recuerdo en bastante tiempo con un toque picantín de los piquillos que le daba un aire diferente en boca comparado con las preparaciones tradicionales. Recomendado.


 Para los platos principales seguimos con la carne. Notable tirando a sobresaliente el cordero con cítricos y minizanahorias de la huerta, 19,50€, perfecto de punto, meloso, jugoso y de gran sabor.





 El otro fueron los canelones de gallo de corral, cacao y trufa negra, 19,50€ de un sabor incisivo, intenso pero a la vez fino con una salsa muy bien trabajada formando el conjunto un plato redondo. Muy bueno también.


Como había leído que Lucía Freitas era un excelente repostera
no nos pudimos resistir a pedir postre y acertamos. Fue chocolate, gianduja y café, 7,50€, que resultaron magníficos los tres, de gran calidad y sabor. Si el nivel del resto es parecido dan ganas de hacer una comida a base de postres. En mi caso no sería la primera vez.



Para beber tomamos un A Torna dos Pasas Escolma 2011, 32€, para hacerle la ola.  La carta de vinos corta. En este sentido esperábamos más pero tiene lo suficiente para que incluso un friki de los vinos encuentre algo para escoger.

En cuanto a la página web es inexistente. Se limita a una de Facebook prácticamente sin información. Sorprende que un restaurante de concepción moderna no tenga este fallo solventado.

Evidentemente por la descripción se puede adivinar que nos gustó mucho lo probado y además a unos precios muy terrenales. Es una auténtica lástima para el restaurante y para cualquier aficionado a la gastronomía que un sábado noche del mes de julio en un Santiago ya en fiestas y repleto de turistas, cenásemos solos. No tuvieron ninguna otra mesa desde las 9:45 que entramos nosotros. Me imagino que el restaurante no vivirá de los turistas en general pero sorprende que entre la gran cantidad de estos que estábamos en Santiago solo nosotros tuviésemos la idea, o la inquietud, de probar algo distinto a lo tradicional. Ellos se lo pierden…

Sin duda una opción gastronómica totalmente recomendable prácticamente en el centro de Santiago.


Tafona Casa de Xantar

Rúa da Virxe da Cerca, 7 · Santiago de Compostela
981 56 23 14

viernes, julio 08, 2016

Lani's Cafe & Restaurant (Puerto del Carmen, Lanzarote)



 Después de varios días en Puerto del Carmen y ya habiendo comprobado el nivel de la restauración de la zona, dominada por restaurantes indios, asiáticos de fusión, pizzerías, etc, nos dio por consultar una conocidísima web de opiniones de hoteles y restaurantes para ver si podíamos cenar en algún sitio que mereciera la pena.
Aparentemente por todas las opiniones con la máxima calificación, ese sitio era el Lani's Cafe & Restaurant ya que casi el 100% de opiniones eran muy positivas.


No seré yo quien ponga en duda la opinión de tantos comensales que tan buenas críticas y puntuaciones dan a este restaurante pero hay que tener en cuenta algunas variables que probablemente influyan en tan magníficas opiniones.
Una es la extraordinaria situación del restaurante a la misma orilla del mar. Si a esto se le suma que supongo que el 99% de comensales están de vacaciones, como fue nuestro caso, el peloteo del personal con la clientela y sobremanera con la clientela extranjera y la comparación del comedor con el de la mayoría de los garitos de la vecindad, en la que sale indudablemente ganador este restaurante, tenemos el coctel perfecto para salir casi levitando si no eres exigente gastronómicamente hablando.

En nuestro caso no fue así.

Según te sientas te sirven una copa de espumoso, muy buen detalle sin duda, pero que estaría mucho mejor si no hubiera estado casi a temperatura ambiente. Es difícil mantener la temperatura del espumoso fresca en un sitio como Lanzarote evidentemente, pero si haces algo procura hacerlo bien.

También nos pusieron unas croquetas, creo recordar, de jamón con plátano bastante buenas, hay que reconocerlo.

La carta es muy amplia. Demasiado. Tantos platos parece difícil que pueden salir perfectos todos.

De entrada pedimos el surtido de quesos con tostas y frutos secos. Le preguntamos al maitre si los quesos eran de la isla o por lo menos canarios ya que en la carta no ponía nada. Nos dijo que sí, que eran canarios...
Si de algo comemos en abundancia cuando visitamos las Canarias, aparte de las papas con mojo, es de los fantásticos quesos de las islas y me resulta muy difícil creer que lo que había en el plato tuviera nada que ver con las Canarias ya que uno era el típico queso de cabra de rulo de lo más barato que te encuentras en un supermercado de descuento, otro un semicurado del montón y el otro ni me acuerdo pero malo tirando a muy malo. A años luz de los excelentes quesos probados en la isla. Claro está que no puedo asegurar que los quesos no fueran canarios pero tanto como si lo eran como si no, la calidad era mala.
Por lo menos tuvieron el buen detalle de no cobrarlos después de escuchar nuestra respuesta a la pregunta de qué nos parecieron...

Para los platos principales nos decidimos por pescado. El cherne con crema de tubérculos,  no estuvo mal. Bien de punto y sabor aunque algo escaso de cantidad y más comparado con otros restaurantes más tradicionales de la isla. Lo que no entendimos bien es que además de las cremas de tubérculos pusieran papas también todo mezclado. Redundancia.

El otro pescado que pedimos fue atún rojo del día. Como diletante reconocido que soy en esto de la gastronomía tampoco  puedo asegurar contundentemente que lo servido no era atún rojo, pero he comido bastante atún rojo estos últimos años en las propias Canarias, Croacia, las Azores y por supuesto, Cádiz, como para sospechar que por textura y sabor este era alguna especie de las que se comercializan como tal, como albácora, atún de aleta amarilla, patudo, etc. No apostaría el sueldo del mes pero si hubiera habido alguna forma de comprobarlo in situ no creo que me hubiera equivocado. Y si lo hiciera y sí hubiera sido atún rojo sería entonces porque la preparación estropeó totalmente el atún. Fuera lo que fuese, el peor atún que recuerdo en mucho tiempo.
Otra cosa mejorable es que el acompañamiento era prácticamente igual que el del cherne. Un poco más de imaginación, por favor.

La carta de vinos sí que está bien y con una buena selección de vinos canarios aunque tuvimos la mala suerte de pedir una auténtica castaña como el Rubicón Malvasía Volcánica 2015, un brebaje en el estilo de lo peor de Rueda, que parecía un zumo de maracuyá, platanito y piña colada. Alguien podría preguntar que por qué no lo devolvimos, y no lo hicimos porque el vino no tenía defecto de conservación ni nada por el estilo. Era muy malo de por sí y de tal cosa no tiene ninguna culpa el restaurante.

No pedimos postre y nos fuimos para no volver más.


Lani’s Cafe Restaurant

Av. de las Playas, 26, 35510   Puerto del Carmen (Lanzarote)
http://www.lanissuites.com/accommodation/el-restaurante/

viernes, abril 01, 2016

José Régio (Portalegre, Portugal)



Portalegre es una pequeña ciudad portuguesa capital del distrito homónimo y situada muy cerca de la frontera española. Probablemente sea muy poco conocida a este lado de la raya a pesar de estar tan cerca de esta y de ser una muy buena base de operaciones para descubrir el Alto Alentejo con lugares que merecen mucho la pena conocer como Marvao, Castelo de Vide, Crato o la Serra de Sao Mamede.

El restaurante está situado en el hotel José Regio, un cuatro estrellas prácticamente nuevo en pleno centro de la ciudad.  El problema que le veo es que parece casi clandestino ya que al estar situado en el piso -1 y sin ningún cartel informativo en el exterior puede pasar desapercibido para el turista. Tampoco se entiende muy bien que en el interior del hotel no haya informaciones de ningún tipo sobre el restaurante, con lo poco que costaba simplemente poner una carta en el ascensor. Esto es algo tan común en bastantes restaurantes de hotel como inexplicable.



Existe poca información sobre el restaurante en Internet pero parece ser que lleva no mucho más de 2 meses abierto y ofrece una cocina algo más novedosa que la del resto de restaurantes de la ciudad.

Afortunadamente en Portugal se va viendo cada vez menos la antigua costumbre de sacarte varios entrantes no solicitados que te dejaban en la mesa y que después de cobraban si no les decías que los retiraran. Esto sí, la mantequilla y el paté de sardinas no faltan nunca en la mesa.

Como cenamos más de una vez hago el post como si de una visita única se tratara aunque en algún aspecto cambió sustancialmente de una cena para otra.
 
 
En total pedimos dos entrantes. Uno fue una tabla de embutidos alentejanos, 6€. Tres tipos distintos, chorizo, cabecero de lomo y un tercero que parecía farinheira cortada en rodajas. Correctos simplemente.





El otro entrante consistió en una alheira rellena con compota de calabaza, 6€.  Muy rica.


 


Como pescados probamos filetes de atún con legumbres braseadas y patatas salteadas, 12€.  Como declarado diletante, mis conocimientos no llegan como para asegurar contundentemente que lo servido no era atún pero la verdad es que el color, textura y sabor hacían que no lo pareciera. Tomé varias veces atún en las Azores en el pasado y aunque también tenía sus diferencias con el que estamos acostumbrados aquí, no eran tan grandes. El caso es que de sabor e intensidad no andaba muy sobrado, además de estar demasiado pasado para nuestro gusto. Regular.




Mejor resultó el bacalao en tempura y su arroz, 12€, muy bien de punto y sabor con una tempura muy fina. Bien.




 
En cuanto a las carnes probamos tres diferentes. Muy bien el carré de cordero con costra de romero y chips de patata dulce. 14€. Buen producto, perfecto de punto y de sabor. Muy agradables también los chips de patata dulce.


Buen producto también el del filete de ternera con patatas salteadas y ensalada de canónigos con naranja.  14€.  Vino un poco más pasado de lo deseado pero nada grave y solo tuvo el problema de que se le fue al cocinero un poco la mano con la sal.También podría haber sido un poco más variado con la guarnición...




Menos convenció el tournedó Régio, 15€, que aunque la carne estaba sabrosa , era excesivamente parco en cantidad y le sobraba la tempura, en este caso algo basta. De lo que sí había en abundancia era de las patatas salteadas que tanto parecen gustarle al cocinero.





Con respecto a los postres solo probamos dos. Uno fue encharcada conventual con con coulis de frutos rojos. 3€. Demasiado dulzona para nuestro gusto.






El otro fue boleima de Portalegre  con reducción de vino de Oporto, 4€. Rica, sí, pero parecía que estábamos desayunando más bien que tomando un postre de restaurante.Curiosamente incluyeron también el mismo helado del otro postre.










La carta de vinos corta, sobre todo en blancos y aun así les faltaban algunas referencias.
Tomamos Altas Quintas Colheita Tinto 2008, 22€, Terras d´Alter Reserva 2013, 25€ y Monte dos Cabaços Colheita Seleccionada 2009, 18€ en tinto y como blanco Monte das Servas, 1250€.






Algo que llama la atención en Portugal es que en un restaurante, la comida y el vino tienen un IVA del 13% y en cambio curiosamente el café lo tiene del 23%, por lo que incluso sorprende más que nos hayan cobrado solamente 0,65€ por el café. “Parecido” a cómo te cobran en España  el café en un restaurante y cuando además soporta un IVA 13 puntos inferior…

Lo que sí fue de tarjeta roja es el Porto Tawny que nos sirvieron a temperatura ambiente, unos 23 grados.

El pan, como en casi cualquier sitio exceptuando España, no lo cobran y además tampoco lo racanean.

El  personal de servicio un poco despistados pero se supone que con más  rodaje mejorarán. 

 La noche en la que comimos pescado fue la del viernes santo y llenaron por lo que nos dio la impresión de que no se esperaban tanta gente y no estaban preparados en cocina porque desde que nos sentamos hasta que llegaron los platos pasaron nada menos que 97 minutos. En cambio la noche siguiente, en la que no pensábamos ir pero acabamos allí por la fuerte lluvia, también llenaron y no hubo problema alguno con los tiempos. Si solo hubiésemos ido el viernes nos hubiésemos llevado una impresión muy negativa del restaurante, por eso cuando solo visito una vez un sitio siempre apostillo en mis posts que se trata de la opinión sobre una comida/cena en concreto y nuca un juico general del restaurante.

En conjunto, el balance de la experiencia fue positivo ya que a pesar de algunos de los fallos descritos, se esfuerzan en ofrecer algo distinto a la cocina tradicional que se encuentra en el resto de restaurantes de la ciudad además de que con el rodaje seguro que mejoran tanto la cocina como la sala.

José Régio

Largo António José Lourinho Nº 1,3
7300-088 Portalegre  http://hoteljoseregio.com